ALERTA
La producción de
biocombustibles destruye más selvas"Son cultivos extensivos, muy destructivos. Se
están destrozando la selvas de Indonesia a una velocidad enorme en todas partes: en
Papúa, en Borneo, en las islas Célebes y en Sumatra", dice la veterinaria española
Karmele Llano, que se dedica a proteger orangutanes en Borneo.
"Si los gobiernos del primer
mundo siguen apoyando el comercio y el uso de los biocombustibles sin que se modifiquen
las formas de producción de los aceites de palma, "pronto habrá que cambiarle el
nombre al biodiesel"

Foto: Karmele Llano, bilbaína fundadora
de la organización no gubernamental Proanimalia
Yakarta. 27/02/2007. Noticias24horas.com/Ana Cárdenes. ¿Son buenos para el
medioambiente o hacen más daño del que pretenden evitar? El anuncio del Gobierno de
Indonesia de un ambicioso proyecto para aumentar la producción de biocombustibles ha
resucitado el debate sobre sus beneficios.
Brasil, China, Hong Kong, Malasia, Japón, Corea del Sur... empresas de todo el mundo
acuden a Indonesia con los ojos puestos en uno de los mercados de mayor crecimiento: el
negocio de los aceites naturales y su conversión en biocombustibles, un producto cada vez
más demandado por los países europeos "verdes", pero cuyo
"ecologismo" ha sido puesto en entredicho.
El pasado enero, el Gobierno firmó acuerdos por valor de 12.400 millones de dólares
(9.422 millones de euros) con varias compañías para convertir aceite de palma,
yuca o azúcar de caña en biodiesel y bioetanol.
Yakarta se ha marcado como objetivo que el 17 por ciento de las necesidades energéticas
del país se cubran con recursos naturales en el 2025, y los biocombustibles serán la
pieza clave para cumplirlo.
Se calcula que en los próximos ocho años se plantarán en Indonesia entre cinco y seis
millones de hectáreas de cosechas destinadas a la producción de biocombustibles, pero la
tierra necesaria para estas plantaciones no sale de la nada porque, en la mayoría de
ocasiones, para cosechar palma es necesario sacrificar árboles.
Es ahí donde empieza la paradoja de los biocombustibles: para generarlos muchas veces se
modifica la naturaleza, sobre todo en los países donde la ecología queda subordinada a
los intereses económicos.
"En los últimos 50 años ha desaparecido en Indonesia un área (de bosque
tropical) equivalente a la de España y Portugal juntas", explicó a Efe
Karmele Llano, una bilbaína fundadora de la organización no gubernamental (ONG)
Proanimalia y que trabaja en la protección de los orangutanes en la isla de Borneo.
La deforestación se debe en parte a la tala ilegal de árboles, pero sobre todo a la que
se realiza legalmente para las plantaciones de palma.
"Estos son cultivos extensivos, muy destructivos. Se están destrozando la selvas de
Indonesia a una velocidad enorme en todas partes: en Papúa, en Borneo, en las islas
Célebes y en Sumatra", dice Llano.
La forma más rápida de alisar el terreno a los biocombustibles es la quema de árboles y
rastrojos, lo que provoca cada año en Indonesia incendios de hectáreas y hectáreas de
selvas en los que perecen no sólo las plantas, sino también los animales.
Los fuegos intencionados acabaron el pasado verano con más de cinco millones de
hectáreas de bosques de Borneo, uno de los principales motivos por los que, según Llano,
en diez años no quedarán orangutanes.
"Yo he visto con mis propios ojos los fuegos en las selvas de
Kalimatan (Borneo), una quema indiscriminada que provoca enormes daños no sólo a los
bosques y los animales, sino también a millones de personas", indica Llano.
"La producción del biodiesel está produciendo estragos en la
biodiversidad", sentencia la española empeñada en proteger a toda costa la
supervivencia de los orangutanes.
Llano se reconoce "asustada" por las dimensiones que está alcanzando el
problema y dice, con congoja, que "en España se promociona muchísimo el
biocombustible, y en Holanda y otros países europeos su uso es obligatorio".
"La gente -prosigue- cree no sólo que es ecológico, sino que además comprándolo
ayuda a los países del tercer mundo, pero la realidad es completamente al revés: la
destrucción que está creando es irreparable y sólo genera pobreza".
No es la única que piensa así. Greenpeace Indonesia y el Foro Indonesio del
Medioambiente también critican los cultivos de palma y, recientemente, las ONGs
holandesas Wetlands International y Delf Hydraulics denunciaron que los combustibles
procedentes de aceites vegetales son a menudo más contaminantes que los de origen fósil.
"El biodiesel se promociona como alternativa ecológica, pero su objetivo en realidad
no es preservar la atmósfera del efecto invernadero, sino paliar la escasez de
combustibles fósiles", explica la veterinaria española.
"Los biocombustibles no son más que petróleo mezclado con aceites naturales: una
forma de alargar la vida del petróleo y, por eso, son precisamente las compañías
petroleras las que están invirtiendo en esta industria", añade Llano.
Para ella, si los gobiernos del primer mundo siguen apoyando el comercio y el uso de los
biocombustibles sin que se modifiquen las formas de producción de los aceites de palma,
"pronto habrá que cambiarle el nombre al biodiesel".
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| http://www.noticias24horas.com/diario/26022007/ana.htm |
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VíNCULOS: http://www.iar.org.uk/indonesia/
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