El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, volvió a reconocer ayer que la economía española atraviesa por un momento de "desaceleración", pero recordó que en los últimos años las previsiones se quedaron por debajo del crecimiento real. “El pesimismo no crea un puesto de trabajo... Es un error no reconocer las dificultades, algunas importantes, que tenemos, pero exagerar es muy negativo porque nuestros debates trascienden a la opinión pública internacional”, declaró en una entrevista concedida a la cadena SER.
Zapatero reiteró que el objetivo del Gobierno sigue siendo "tener superávit al final de este año" y se felicitó porque la actual "fortaleza" de las cuentas públicas permitirán mantener su compromiso de elevar las pensiones mínimas."Vamos a pasar un periodo de ajuste fuerte, es evidente, pero no va haber recortes de ningún tipo y se mantendrán los apoyos sociales a las familias más necesitadas", aseguró.
Preguntado por el próximo incremento de las tarifas eléctricas, Zapatero adelantó que "se acercará más a la subida del IPC" que al 11,3% propuesto por la Comisión Nacional de la Energía. "El Gobierno sabe graduar los momentos y tomar las decisiones pensando en los ciudadanos y en los consumidores", subrayó. El jefe del Ejecutivo explicó que la desaparición de la tarifa eléctrica nocturna es una exigencia de la UE y detalló que el Ejecutivo ha puesto en marcha "un nuevo modelo que amplía las horas pero que también supone una vía de ahorro para el consumidor". Sobre la dependencia energética del petróleo, mucho más evidente ahora por la escalada de precios, reiteró que su apuesta no es la energía nuclear. "Hay que hacer un esfuerzo en favor de las energías renovables, que son las que nos darán un futuro mejor", añadió.
En cuanto a la situación del País Vasco y los planes soberanistas del lehendakari Juan José Ibarretxe, el presidente del Gobierno se mostró tajante: "No tiene posibilidad de desarrollarse y lo más importante es que no respeta las reglas de la Constitución, de las leyes, del Estatuto. Hay que entender y saber que la democracia es el respeto a las reglas", añadió.
Sobre el congreso que el PSOE celebrará el primer fin de semana de julio, Zapatero dijo que "habrá renovación de la dirección", aunque espera que el secretario de Organización del partido siga siendo José Blanco. El líder socialista evitó precisar cuál será su destino después de dos legislaturas en la Presidencia del Gobierno y declinó hablar de posibles sucesores. Respecto a la situación del PP, aseguró que prefiere que exista un solo partido de centro derecha a que se produzca una escisión en su seno y nazcan "un partido de centro-derecha y otro de extrema derecha". Zapatero expresó su "respeto" por las decisiones que tome el principal partido de la oposición que, según él, está inmerso en un "mar de dudas y debates". Aun así confió en que esa situación no impida el "diálogo" con el Gobierno para llegar a acuerdos en materias de Estado.
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Según EL PAÍS, el Gobierno de Zapatero ha iniciado su segunda legislatura "al ralentí", sobre todo si se compara con la primera, en la que nada más llegar el presidente a La Moncloa tomo medidas espectaculares, como la retirada de las tropas españolas de Irak. A juicio del citado diario, el inicio de esta legislatura está marcada por la desaceleración económica y la crisis interna del PP, que está repercutiendo en el ritmo más lento de las decisiones gubernamentales. La principal iniciativa del Ejecutivo ha sido el plan del vicepresidente económico, Pedro Solbes, para reactivar la economía.
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