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PRENSA NACIONAL

PRENSA MUNDIAL

7 de Julio

El G8, reunido en Japón, se enfrenta a su tercer choque petrolífero

Sección: Global

L a Tribune (Francia) Artículo de Xavier Harel

“Los jefes de Estado y de gobierno de las principales potencias se reúnen en la isla de Hokkaido. Además del petróleo, otra crisis les va a ocupar, la alimentaria. Los países ricos, en los que el consumo de petróleo baja, intentarán convencer a los países emergentes para que reduzcan las subvenciones sobre los carburantes. El G8 podría también hacer un llamamiento a los países productores para aumentar su capacidad de producción. A pesar de ello, en el primer día serán las cuestiones africanas las que prevalezcan con el encuentro entre el G8 y 8 líderes africanos. El G8, al que le cuesta mantener sus promesas en cuando a la ayuda al desarrollo, debería reafirmar su compromiso de duplicar su ayuda a África de aquí al 2010 llevándola a 50.000 millones de dólares”.

“Ceder influencia“.

Die Welt (Alemania)

Editorial en portada de Jörgen Eigendorf

"A hora de discutir sobre las cuestiones globales más urgentes faltan los países con los que se podría encontrar una solución. ¿Cómo equilibrar la oferta y demanda en el mercado petrolífero sin la participación continuada de Arabia Saudí y China? ¿Cómo controlar el incremento global de la inflación y la crisis del dólar si las economías nacionales decisivas participan, a lo sumo, en los almuerzos de la cumbre? Puede que sea difícil encontrar soluciones con chinos, árabes y brasileños. Pero sin ellos, muchas de los intentos de solución carecen de valor. Por tanto es lógico que el presidente francés exija una ampliación del G-8".

“Los límites del poder”.

Handelsblatt (Alemania)

Editorial en portada de Christoph Rabe

“El grupo solo podrá defender su legitimación como grupo líder si elaborar soluciones aceptadas a nivel global. Y cuanto más complejos los desafíos, tanto más hace falta la participación del Sur. Hasta que el G-8 no cumpla ambos criterios, no podrá reunirse seriamente bajo el título 'cumbre económica mundial'”.

“Cumbre de impotencia”.

Süddeutsche Zeitung (Alemania)

Editorial de Stefan Kornelius

“Para que el término Global Governance no se quede vacío de contenido, hacen falta un par de decisiones rápidas. La primera podría consistir en ampliar el club del G-8 e integrar cuanto antes a los verdaderos accionistas del Mundo S.A.: Brasil, China, la India, México y Sudáfrica. A partir de ahí el circo de la cumbre con todos sus subdepartamentos podría volver a dedicarse por fin al verdadero trabajo”.

“Vuelta a lo básico”

The Times (Reino Unido) Editorial

“La cumbre del G8 debe concentrarse en responder a la restricción del crédito”.

“La Cumbre del G8 que se desarrolla esta semana en Hokkaido tiene todas las trazas de ser un encuentro más largo en intenciones que en ganancias tangibles. Existe, sin embargo, una tarea importante que la cumbre debe conseguir tanto en gobernanza política e internacional. Una respuesta coordinada internacional a la crisis de crédito podría incluir entender la forma en la que las economías en crecimiento puedan permitir que sus monedas se aprecien y, por consiguiente, reduzcan las presiones inflacionarias y creen las condiciones para una estabilidad económica global renovada”.

“La oportunidad de Brown para ayudar a África”.

The Independent (Reino Unido)

Editorial

“Incuso en la rica Gran Bretaña, donde la comida representa un escaso 9% del crecimiento medio, las familias están sintiendo la subida del precio de los alimentos. En el mundo en desarrollo, en el cual la comida puede representar hasta un 80% del presupuesto, la súbita subida en el coste del arroz y del maíz amenaza el bienestar de grandes poblaciones.

Todos los países del grupo G8, mientras tanto, podrían incrementar la financiación de proyectos agrícolas en África, al mismo tiempo que cumplan sus compromisos de la cumbre en 2005 en Gleneagles de incrementar la ayuda total a África”.

“Los problemas son colosales y los liderazgos débiles”.

Público (Portugal)

Crónica de Teresa de Sousa

“Será la ultima cumbre de Bush y la primera de Medvedev. Tendrá una agenda pesada en la que no se esperan grandes resultados. Reflexionando sobre los grandes cambios con los que el G8 tiene que afrontar, ésta será la cumbre con más jefes de Estado que no son miembros del club”.

“Bush pide un dólar fuerte antes de discutir la crisis”.

Diario de Noticias (Portugal)

Crónica de Paula Cordeiro

“Bush, a su llegada a la cumbre en Japón, invocó su preocupación económica. La defensa de un dólar fuerte es una constante de la administración Bush, ello porque la divisa ya perdió más de 30% de su valor frente al euro. En sus primeras declaraciones, Bush no olvidó otros temas importantes sobre la mesa, ‘prometió desempeñar un papel ‘constructivo’ en la lucha contra las emisiones de dióxido de carbono, pero avisó que todos los esfuerzos serán en vano, sin la colaboración de China e India”.

Crónica en portada de Marina Volkova: “Un trozo de sushi”

Rossiiskaya Gazeta (Rusia)

“Hoy se inaugura en Hokkaido la cumbre del G-8. Dmitri Medvedev representará a Rusia por primera vez”.

“Para esta ocasión, los líderes de los países industrializados han escogido cuatro temas de discusión, dos de los cuales, el clima y el desarrollo de África, ya se han hecho eternos para semejante género de actos. El complicadísimo último año ha lanzado a los otros dos: los problemas de la economía global y la crisis alimentaria. Por lo demás, nadie se dispone a limitar a los jefes de Estado la elección de los temas. La cumbre es informal, así que todos podrán hablar de lo suyo. Los anfitriones han demostrado con claridad a los líderes del G-8 que hay que conservar la naturaleza y luchar contra el cambio climático, eligiendo como lugar de celebración de la cumbre a Toyako, cerca del lago Toya en Hokkaido. Pese a que los documentos finales de la cumbre han sido preparados hace una semana (lo cual es muy infrecuente), será muy difícil alcanzar una posición unánime. Si con el tema de África todo es más o menos comprensible y predecible, el resto de problemas es asumido por los participantes en correspondencia con su idea de lo maravilloso.

Por el momento, nadie sabe qué hacer con la expiración de la vigencia del Protocolo de Kyoto, al que ni EE.UU. ni China se han unido y del que es poco probable que muchos de sus firmantes cumplan con los índices exigidos. El nuevo plan de lucha contra el calentamiento global, presentado por Japón, apenas reviste un acuerdo de marco y no retira las cuestiones existentes.

En cuanto a cómo evitar la crisis alimentaria y cómo determinar sus causas, los líderes del G-8 tampoco tienen una opinión unitaria, pese a que están dispuestos a crear un fondo especial de 1200 millones de dólares para prestar ayuda urgente a los países necesitados. Los líderes consideran que los biocombustibles son los culpables de todo, ya que su producción reduce las reservas alimenticias. Otros se muestran seguros de que los biocombustibles no tienen nada que ver en esto, simplemente la población del planeta es demasiado numerosa y los precios del petróleo son muy altos.

La peculiaridad de esta cumbre tal vez sea la cantidad de invitados, algo sin precedentes, lo que, en cierto sentido, supone un reconocimiento a la incapacidad del club para resolver los problemas mundiales con sus propias fuerzas. No en vano el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy se ha dirigido a la cumbre con la intención de proponer ampliar el G-8, pese a que sus líderes se pronunciarán al respecto negativamente.”