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PRENSA NACIONAL

PRENSA MUNDIAL

8 de Julio

CUMBRE DEL G-8 Nueva era, viejos problemas

Sección: Global

The Guardian (Reino Unido)

Editorial

“La Unión Europea no es clara sobre cómo negociar con Rusia, que es tan asertiva en el extranjero como autoritaria en casa. El debate europeo sobre Rusia vacila entre la acomodación y la confrontación. Ninguno atrae. Acomodar a Rusia es cerrar los ojos a los valores que se encuentran en el corazón del proyecto europeo -elecciones democráticas, Estado de Derecho, respeto por los derechos humanos- , cada uno de los cuales ha sufrido reveses dolorosos bajo Putin. Confrontar a Rusia significa arriesgarse a hacer una relación mala, peor. Mientras la UE vacila incapaz de tomar una posición, Rusia divide y manda, eligiendo a sus socios y dispensando sus riquezas petrolíferas”.

“Un acuerdo climático”

Financial Times (Reino Unido) Editorial

“El G8 causó el problema. La solución requiere de China”.

“China y la India, ambos fuera del G8, pueden apuntar de forma correcta a que los miembros del G8 han producido la mayor parte de las emisiones de carbono que ahora calienta la atmósfera del planeta. Sin embargo, la rápidamente desarrollada China es ahora el mayor emisor de carbono del mundo. La India es otro importante en términos de crecimiento y es también un gran contaminador.

El problema histórico, el conjunto de dióxido de carbono que se encuentra ya en la atmósfera, es esencialmente creación del G8. La solución no tiene nada que ver con la acumulación actual y todo que ver con los flujos futuros de dióxido de carbono en la atmósfera. Éste es tanto un problema del mundo en desarrollo como del mundo desarrollado”.

“La debilidad de Japón”

Handelsblatt (Alemania) Editorial de Finn Mayer-Kuckuk

“El anfitrión no es capaz de dar impulsos en protección climática”.

“El mundo dirige actualmente la mirada hacia Japón en espera de claros impulsos. Sin embargo, el resultado resulta decepcionante: como anfitrión de la cumbre del G-8, el primer ministro japonés Yasuo Fukuda no satisface las exigencias que plantea su papel de líder. Le gustaría poder marcar en mayor medida la pauta personalmente, tal y como ponen de manifiesto sus comprometidos discursos sobre protección climática, pero la situación política interna no le deja margen de maniobra para ello. El peso internacional de Japón permanece en desuso. En consecuencia cabe esperar una cumbre débil con resultados poco concretos. Para poder tomar la delantera con aplomo, Fukuda debería estar seguro de contar con un séquito que le secunda. Pero tal y como han demostrado con especial claridad los temas del clima y de Afganistán, este no es el caso.”

Editorial de Timm Krägenow: “Radiante belleza”

Financial Times Deutschland (Alemania)

“En el G-8 vuelven a entonarse cantos de alabanza a la energía nuclear. Sin embargo, ésta no podrá solucionar los problemas energéticos y climáticos. Más importantes son en cambio un buen aislamiento de las viviendas y unos automóviles con menor gasto”.

“Cuando el presidente Bush ensalza lo bella que es la energía nuclear, pasa por alto un pequeño detalle: esta radiante belleza ha contribuido a destruir el balance político exterior de su época en el cargo. Tanto la guerra contra Irak como las crisis alrededor de Irán y Corea del Norte han estado relacionadas con el hecho de que unos países en desarrollo pretendían emplear programas nucleares civiles como primer paso para el desarrollo de programas de armas atómicas o, al menos, se encontraban bajo la sospecha de albergar este tipo de intenciones. El presidente francés Nicolas Sarkozy ha ofrecido en los últimos meses nuevos reactores a Libia, Marruecos, Argelia y a los Emiratos Árabes, así como a otros países. Este tipo de acuerdos funcionan como una conjura de riesgos para los que nadie tiene respuestas. A esto cabe añadir que tampoco existe una relación entre la ampliación de la energía nuclear y la seriedad en la lucha contra el cambio climático – más bien al contrario.”

“Un mercado de engaños”.

La Tribune (Francia)

Editorial de Pascal Aubert

“Los representantes de los países más pobres saben desde hace tiempo lo que hay que pensar de la sinceridad de sus interlocutores. Y a pesar de ello numerosos países africanos han respetado su parte del acuerdo. Sobre la gobernanza, sobre la mejora de la gestión de las finanzas públicas especialmente. No faltan soluciones de financiación innovadoras. El colmo de la insensibilidad sería pedirle a los países pobres que se lamentasen sobre las dificultades presupuestarias momentáneas del mundo desarrollado en unos tiempos en los que ellos mismos son golpeados, todavía más duramente que el resto del planeta, por el doble choque de los precios alimenticios y del barril de petróleo”.

“La agenda del fracaso”.

La Repubblica (Italia)

Artículo en portada de Federico Rampini

“Treinta años después de su creación (entonces eran 6), el G-8 se encuentra de nuevo en la primera casilla, enfrentado a una crisis energética que propaga el virus de la inflación en todo el planeta, sin haber dado pasos importantes para reducir nuestra dependencia del petróleo. El aumento de los consumos asiáticos es una causa ‘virtuosa’, relacionada con el progreso económico de aquellos países. Entre las causas menos virtuosas está la inercia de los países maduros y post-industriales, que no destinan recursos a nuevos modos de producir y consumir.

Ayer, en Toyako, se puso en escena una obra maestra de hipocresía con el Africa-Day: la decisión de abrir el G-8 discutiendo con los países pobres la crisis alimentaria de la que éstos son las víctimas más vulnerables. ¡Que no se toquen las subvenciones para el bioetanol sobre las cuales Obama y McCain se juegan los votos de los agricultores del Midwest! Y la PAC de la UE sigue siendo una política proteccionista con fuertes efectos distorsionantes del mercado mundial. Sarkozy, el ‘hombre de la ruptura’, ha defendido el status quo agrícola, una renta de la que Francia es la principal beneficiaria. No es sólo Mugabe quien acoge con sarcasmo los sermones europeos sobre los derechos humanos”.

“La recetas de siempre de un club sin ideas”.

Il Sole 24 Ore (Italia)

Artículo en portada

“¿Será a la postre, el G-8, la primera víctima ilustre de la globalización? Una cosa es segura: Ayer comenzó en Toyako la cumbre del gran miedo, perfectamente representado por el rostro gris-pálido del anfitrión, el presidente japonés Yasuo Fukuda. El temor general es acabar en el tornillo de la estanflación precisamente cuando casi se confunden los confines entre economía real y mercados virtuales, impulsados por una especulación incontrolada. Es ésta la inédita ecuación del miedo que amenaza con bloquear el desarrollo y asedia en estas horas a un G-8 incapaz de ir más allá de las recomendaciones de siempre: mayor transparencia, coordinación y vigilancia de los mercados. Recetas inútiles, en todo caso hoy insuficientes.

¿Podría ser una solución la ampliación del G-8? Sí y no. Sí, porque la entrada de China, India y otros países emergentes importantes mejoraría su representatividad global; no, porque, multiplicando las divergencias culturales y los intereses, condenaría el grupo a una gobernabilidad aún más difícil, al síndrome europeo u onusiano, como se prefiera. La crisis de la Ronda de Doha, hija de la misma globalización que está paralizando el G-8, es otra prueba evidente de que los actuales modelos de diálogo multilateral han llegado al terminal. La caída de todas las fronteras está creando una mezcla de riesgos y oportunidades todavía inexplorados, está provocando ondas de choque y de estabilización que no se comprende exactamente adónde van a parar, por lo que alimentan temores. Por ese motivo, sin líderes iluminados e ideas valientes, el G-8 de Toyako podría marcar un viraje hacia atrás: el principio de la regresión del camino maestro de una globalización demasiado desordenada para tranquilizar y, sobre todo, para convenir a los más”.

“Países ricos rechazan garantizar la duplicación de la ayuda a África hasta el 2010”.

Público (Portugal)

Artículo de Jorge Almeida Fernandes

Terminó en un impasse, ya que los africanos no lograron convencer los países más industrializados de confirmar la promesa de duplicación de las ayudas financieras hasta el 2010. El nuevo Presidente ruso volvió a afirmar la continuidad de la política de Putin: criticó el escudo antimisiles americano y tiene prisa en un acuerdo con la UE”.

“1.000 millones para los agricultores africanos”.

De Volkskrant (Países Bajos)

Crónica de Evert Nieuwenhuis

“La Unión Europea concederá mil millones a los agricultores africanos para subsanar los efectos de la crisis alimenticia, según declaró el presidente de la UE José Manuel Barroso, el lunes durante la cumbre de los G-8 en Japón. El dinero estaba destinado en un principio a subsidios agrícolas europeos que no fueron concedidos debido al elevado precio alcanzado por los alimentos. Aún no está confirmado que estos fondos se lleguen a desembolsar. Los ministros de los 27 países miembros deben aprobar el nuevo empleo del dinero…Los presidentes y primeros ministros miembros del G-8, hablarán hoy sobre el elevado precio de los alimentos y del petróleo. También el cambio climático y los biocombustibles se encuentran en la agenda”.

código de acceso”

Rossiiskaya Gazeta (Rusia) Crónica en portada de Marina Volkova:”G-8

“Dmitri Medvedev mantiene negociaciones con los líderes del G-8”.

“Los jefes de los países industrialmente más desarrollados dedicaron la práctica totalidad del primer día de la cumbre a África. En esta ocasión, los problemas de África se debatieron no sólo en la clave habitual (la prestación de ayuda, tanto material como tecnológica), sino también desde el punto de vista del cambio climático. Los representantes del G-8 son conscientes de que la ayuda financiera, que de acuerdo a la cumbre anterior debía alcanzar los 60.000 millones de dólares hasta 2010, es muy difícil que arroje resultados.

El cambio climático, que también ha conducido a la crisis alimentaria, fue objeto de debate entre los líderes del G-8 y los jefes de Argelia, Ghana, Senegal, Nigeria, Tanzania, Etiopía y RSA. Dmitri Medvedev, que debutaba ayer en la cumbre, mantuvo cuatro encuentros bilaterales. Con Ángela Merkel ya se había visto antes en calidad de presidente. Con Bush, como presidente electo. Pero con Sarkozy y Brown, Medvedev se entrevistó ayer por primera vez en calidad de gobernante de Rusia. Pero con el primero que se vio ayer, fue con Bush

El presidente ruso planteó la cuestión de la seguridad europea, tema que discutió no sólo con el presidente de los EE.UU, sino también y, en primer lugar, con Angela Merkel y Nicolás Sarkozy. Un tema de paso en los encuentros bilaterales sostenidos ayer por Medvedev fue el del precio del petróleo. Angela Merkel recordó que Rusia exporta a Europa una parte importante de los recursos energéticos, por lo que deben respetarse los derechos de tanto los suministradores como los consumidores.

Pero, quizás, el encuentro más saturado de Medvedev fue el que sostuvo con Gordon Brown, quien le felicitó, como él mismo, por su primera participación en la cumbre del G-8 y prometió hablar de Irán y la regulación del conflicto en Oriente Próximo, temas que junto a la crisis alimentaria y la seguridad energética fueron debatido”.

“Dmitri Medvedev pone a Gran Bretaña en su sitio”

Kommersant (Rusia) Crónica en portada de Andrei Kolesnikov

“Surgen nuevas contradicciones entre Rusia y Gran Bretaña en la cumbre del G-8”.

“El presidente de Rusia, Dmitri Medvedev participó ayer por primera vez en su vida en el encuentro de los líderes del G-8. En la serie de encuentros bilaterales que sostuvo con estos líderes, Medvedev se dio a conocer. Su entrevista con el primer ministro británico Gordon Brown ha sido la más dramática. Esta cumbre se diferencia de otras en su protocolo. Ayer comenzó con una reunión del G-8 con los países africanos, mientras que antes éstos servían al G-8 de postre. Se decidió que la ayuda se prestará no como antes, sino que estará más dirigida, se controlará de un modo más fiable. Cada país deberá antes pasar una prueba sobre su preparación para poder recibir esta ayuda.

El encuentro de Medvedev con el primer ministro británico ocupó más tiempo que con la señora Merkel o el señor Sarkozy. Brown y Medvedev discutieron el conflicto con TNK-BP y el caso Alexander Litvinenko. Por motivos comprensibles, ambos temas fueron planteados por Brown y no por Medvedev. En lo que respecta al caso Litvinenko, los líderes se limitaron a intercambiar unas cuantas frases. Cuando el encuentro concluyó, sobre la mesa quedaron dos tazas de té. La de Medvedev estaba vacía. La de Brown, llena.”

”El G-8 amplía su agenda e incluye el control de la inflación entre sus objetivos prioritarios”.

Ershiyi Shiji Jingjibaodao (China)

Editorial en portada

“Se inauguró el día 7 la cumbre del G-8 en Toyako, ciudad de la isla japonesa de Hokkaido. En la cumbre de este año, las discusiones de los miembros del G-8 se centran en temas como el cambio climático, la economía mundial, la ayuda a África, la seguridad energética y la seguridad alimentaria.

Muy pocas veces se han tratado tantos temas en una sola cumbre. Hace un año, el barril de petróleo valía unos 70 dólares y las economías europea y estadounidense marchaban viento en popa. Ahora, muchos líderes occidentales ven como su política interna limita sus actuaciones a la hora de intentar resolver los problemas mundiales que se discuten en esta cumbre. La canciller alemana, Angela Merkel, parece menos preocupada por estos temas que los demás líderes del G-8, quizás porque su atención está más centrada en salvar el Tratado de Lisboa.

Además, dichas limitaciones políticas suelen ir acompañadas de dificultades económicas, en particular las provocadas por la inflación surgida a raíz de la escalada de los precios del petróleo y los alimentos. Inevitablemente, la economía nacional se convierte en una cuestión más apremiante que la ética internacional. En realidad, antes de acusar el impacto de la crisis económica, los países occidentales desarrollados siempre han prometido que iban a hacer mucho por resolver los grandes problemas del mundo, pero no han hecho nada. En la cumbre del G-8 del año pasado, celebrada en Alemania, el Gobierno de Bush manifestó que tomaría seriamente en consideración el cambio climático, pero no solo no ha llevado nada a la práctica, sino que elude sus responsabilidades y las endosa a los países subdesarrollados.

Exigir a los países ricos que decidan unilateralmente hacer alguna cesión es como negociar con un tigre para conseguir su piel. Las ‘las bases morales’ sobre las que el G-8 modela su imagen sirven principalmente para hablar sobre cómo controlar la inflación. Es necesario tener muy en cuenta las repercusiones de esta actitud en la situación de los países en vías de desarrollo ya que a la cumbre de este año asisten como invitados quince países, algo que se relaciona con las restricciones a la exportación impuestas por algunos de ellos y con la posibilidad de que los países subdesarrollados aumenten su producción de cereales.