Frankfurter Allgemeine Zeitung (Alemania)
Artículo de Günther Nonnenmacher
“Hay un dicho en Bruselas: si un país grande vota en contra de un tratado europeo, la UE tiene un problema; pero si es un país pequeño el que lo rechaza, el problema lo tendrá éste. Esto es lo que ahora le pasa a los irlandeses. Unas nuevas negociaciones sobre el Tratado de Lisboa resultan inimaginables, puesto que harían fracasar definitivamente todo el proyecto de reforma. A esto cabe añadir que el proceso de ratificación ha concluido en muchos países y que en los demás se encuentra ya muy avanzado. Por lo tanto, Irlanda está cada vez más aislada. Ahora, el ministro de asuntos europeos en Dublín ha dado a entender por primera vez lo que en las demás capitales llevan tiempo anunciando los gorriones desde los tejados: los irlandeses tendrán que votar por segunda vez, como ya ocurrió en otra ocasión cuando rechazaron el Tratado de Niza. Esto no es una buena solución porque con ello queda menospreciada la voluntad del pueblo que se había manifestado mediante un procedimiento con forma jurídica. Tampoco se trata de una solución segura, puesto que permanece incierto si los irlandeses estarán dispuestos a cambiar de opinión debido a las pequeñas concesiones que se les pretende hacer.”
The Irish Times (Irlanda)
“Dick Roche ha hecho al Estado y a sus votantes un considerable servicio público argumentando que sería necesario celebrar otro referéndum sobre el Tratado de Lisboa, dadas las consecuencias políticas del decisivo voto negativo de junio. Roche hablaba en su nombre, no en el del gobierno, al rechazar la idea de legislar el tratado en su totalidad o en parte a través del Parlamento después de un voto de la soberanía popular, pero tiene razón en subrayar la urgencia e importancia de lo que está en juego para la posición internacional de Irlanda”.