El reconocimiento por parte de Rusia de la independencia de dos provincias de la República de Georgia "es una lamentable consecuencia de la no menos inapropiada decisión por parte de varios países occidentales de haber reconocido la soberanía de Kosovo sin un respaldo jurídico razonable". Las reacciones unánimes de protesta por parte de las cancillerías europeas y de EEUU "carecen de solidez, porque contradicen los criterios que defendieron hace menos de siete meses en el caso de la provincia serbia".
ABC 4. Editorial